Oh por Zeus. Al frente de mí se encuentra Elijah, vistiendo un traje de pantalón, chaleco y saco azul marino y camisa gris, dos botones abiertos y sin corbata, toda una delicia para la vista con un toque romántico por el gran ramo de diferentes flores que tiene en una de sus manos. Me acerco con pequeños y rápidos pasos a mi hombre de guerra, con cuidado me lanzo a sus brazos para apretarlo con fuerza. Que me digan lo que quieran, pero lo extrañé muchísimo y no me da pena decirlo. Desde que lo conocí, con todo y que me odiaba, jamás pasé tanto tiempo separada de él, ni siquiera en sus días libres en los que solía perderse un par de horas o como mucho tres, pero no tantas, por lo menos no durante el día. - ¿En dónde estabas? – baja la mirada al ramo enorme que tiene en las manos y sonrí

