Cuando llegamos a la gran casa, la sonrisa no abandonó mi rostro, aun cuando sé que será una tarde algo incomoda y llena de muchos malos comentarios de mi mamá, pero ya acepté venir y ya no tengo de otra. Al menos puedo deleitarme con la vista de mi hombre de guerra tan seguro y con un porte tan recto. Seguro cualquiera pensaría que estaría nervioso o asustado por venir a casa de mis padres formalmente como mi novio y además acompañados por la persona con la que ellos quieren que yo esté. Pero no, mi hombre luce como si todo estuviese bajo su control y me parece muy atractivo. Todo de él logra hacerme caer más y más. - Hola Josh – saludo feliz soltándome por un momento del agarre que tiene Elijah en mi cintura para abrazar al que fue como mi segundo padre - ¿Y Luisiana? – pregunto por s

