“¿No vamos a terminar, verdad, no vamos a terminar?” Los recuerdos de su sonrisa, sus ojos chispeantes y sus mejillas sonrosadas reventaron contra sus neuronas. Hubiese deseado mil veces hacerse daño a sí mismo antes que hacérselo a ella, ¡que le hieran!, ¡que le hagan lo que quisieran!, ¡que le matasen si querían, pero que no le tocaran ni un solo dedo a ella! No a Serena, no a ella. El solo hecho de recordar su rostro hace unas horas atrás al escucharla todo le agujereaba tanto el pecho que no dejaba lugar para más, pero no había habido otro escape ni solución. Y quizá, lo mejor era eso, que Serena se olvide de él, que se aleje lo más posible, aunque él se sintiese la mierda más grande del universo al ser el culpable de eso. Encendió la luz de su celular y sintió una punzada más a

