Pasó el plato espumoso sobre agua y observó el reflejo de Serena en el espejo de uno de los reposteros, viéndola removerse con nerviosismo y suspirar dos veces. —Que no se lo dirá a nadie, quita ya esa cara. Si hubiese querido decirlo, ya todo el mundo se habría enterado a esta hora, ¿no crees? —Ah, Danny, no sé qué voy a hacer. —Quitar esa cara y ponerme una de esas sonrisas bonitas que siempre pones Serena se encogió y no pudo evitar sonreír, aunque su sonrisa no brilló como antes. —Pero si la familia se entera… —No hablará, Serena, no hablará. Además, debería agradecer que no lo maté allí mismo. Mira que venir con esos dos papeles de cine y decirte todas esas estupideces. Debiste haber visto la cara que puso semejante imbécil. Dejó el último de los platos y se volteó, camina

