Serena dejó los platos en el fregadero, mientras Ethan la seguía desde atrás colocando en el mismo sitio, los platos que él llevaba. —Entonces, ¿llegaste aquí cuando tu mamá falleció? —Ethan dijo reanudando la plática que habían empezado cuando ayudó a Serena a llevar las maletas a la planta de arriba. El chico era muy amable, y se ganó la confianza de Serena rápidamente. Así que no tuvo problemas con contarle de su vida, cuando él le preguntó de donde era. —Los señores Reed me han aceptado en su casa. Estoy muy agradecida con ellos. —Serena sonrió sutilmente. Nadie debía saber el parentesco que tenía con ellos, eso se lo había dejado bien claro la señora Reed. —Eso es bueno, pero si necesitas algo en el futuro, no dudes en decirme. Desde ahora somos amigos. ¿De acuerdo? —Ethan dij

