La casa de la isla siempre le gustó, su estructura, sus espacios, era hermosa y especial. Esteban le dijo que estaría en su despacho el resto de la tarde, atendiendo asuntos. —Me gustaría nadar un poco en la piscina. —Puedes hacer lo que quieras, querida —le acarició el cabello, luego se inclinó y la besó. Olivia, respondió a su beso con ardor, hasta que él comenzó a respirar con dificultad—. Me encantaría ir a la habitación, cariño —susurró contra su boca—, pero... necesito atender algunos asuntos. —Bien —le sonrió—, estaré en la piscina, cariño. Nadaba un poco, disfrutando de la calidez del agua, para después sentarse en la tumbona y disfrutar del sol. Jarvis a lo lejos la miraba, admirando las curvas de su increíble cuerpo, disfrutando del banquete visual que resultaba ser Olivia Ma

