xv.

2971 Palabras
.:. CHAPTER fifteen.: BLOOD SCAMANDER LYRA HABÍA DESPERTADO Y SE SENTÍA ESPLÉNDIDA, habia hablado con Harry y este le contó todo lo que paso antes de que ella llegara y viera a Quirrell.  Ron y Hermione querian ver a sus amigos pero tenian un problema, la señora Pomfrey, era una mujer buena, pero muy estricta.  -Sólo cinco minutos -suplicó Harry. -Va a ser muy rapido, por fis -lo secundo Lyra. -Ni hablar.  -Usted dejó entrar al profesor Dumbledore...  -Bueno, por supuesto, es el director, es muy diferente. Necesitan descansar -miro a Lyra- y más usted señorita Scamander, ¡tomar veneno!  -Era eso o dejar a Harry morir -le sonrió la ojigris. -Estamos descansando, mire, acostados y todo lo demás. Oh, vamos, señora Pomfrey..  -Oh, está bien -dijo- Pero sólo cinco minutos.  Y dejó entrar a Ron y Hermione.  -¡Harry! ¡Nix! Hermione corrió y se lanzó a Lyra para abrazarla.  -Oh, chicos; estábamos seguros de que los... Dumbledore estaba tan preocupado...  -Todo el colegio habla de ello -dijo Ron- ¿Qué es lo que realmente pasó?  Fue una de esas raras ocasiones en que la verdadera historia era aún más extraña y apasionante que los más extraños rumores. Harry les contó todo: Quirrell, el espejo, la Piedra, Voldemort, Lyra y el veneno. Ron y Hermione eran muy buen público. Hermione se había puesto histérica cuando escucho la parte de Lyra y el veneno pero Lyra la tranquilizo o eso era lo que queria hacer «¡estoy perfecta Herms! ¡el veneno no llego al corazon!».Cuando Harry les dijo lo que había debajo del turbante de Quirrell, Hermione gritó muy fuerte.  -¿Entonces la Piedra no existe? -dijo por ultimo Ron- ¿Flamel morirá?  -Eso es lo que yo dije, pero Dumbledore piensa que... ¿cómo era? Ah, sí: «Para las mentes bien organizadas, la muerte es la siguiente gran aventura».  -Siempre dije que era un chiflado -dijo Ron, muy impresionado por lo loco que estaba su héroe.  -Un chiflado con una linda barba -dijo Lyra haciendo que sus amigos rieran. -¿Y qué les pasó a ustedes dos? -preguntó Harry.  -Bueno, yo volví, sabia que Lyra no iba a volver -dijo Hermione- desperté a Ron (tardé un rato largo) y, cuando íbamos a la lechucería para comunicarnos con Dumbledore, lo encontramos en el vestíbulo de entrada, y él ya lo sabía, porque nos dijo: «Harry se fue a buscarlo, ¿no? ¿Lyra fue tras el?», y subió al tercer piso.  -¿Crees que él quería que lo hicieras? -dijo Ron- ¿Enviándote la capa de tu padre y todo eso?  -Bueno -estalló Hermione- Si lo hizo... eso es terrible... te podían haber matado y a Nix también. -No, no fue así -dijo Harry con aire pensativo- Dumbledore es un hombre muy especial. Yo creo que quería darme una oportunidad. Creo que él sabe, más o menos, todo lo que sucede aquí. Acepto que debía de saber lo que íbamos a intentar y, en lugar de detenernos, nos enseñó lo suficiente para ayudarnos. No creo que fuera por accidente que me dejó encontrar el espejo y ver cómo funcionaba. Es casi como si él pensara que yo tenía derecho a enfrentarme a Voldemort, si podía...  -Bueno, sí, está bien -dijo Ron- Escuchen, deben estar levantados para mañana, es la fiesta de fin de curso. Ya están todos los puntos y Slytherin ganó, por supuesto. Te perdiste el último partido de quidditch. Sin ti, nos ganó Ravenclaw, pero la comida será buena.  En aquel momento, entró la señora Pomfrey  -Ya han estado quince minutos, ahora FUERA -dijo con severidad. Después de una buena noche de sueño, Harry se sintió casi bien. De Lyra ni hablar, parecia que el veneno habia hecho un efecto alternativo. -Quieremos ir a la fiesta -dijo Harry a la señora Pomfrey, mientras ella le ordenaba todas las cajas de golosinas- Podremos ir, ¿verdad?  -El profesor Dumbledore dice que tienen permiso para ir -dijo con desdén, como si considerara que el profesor Dumbledore no se daba cuenta de lo peligrosas que eran las fiestas- Señorita Scamander tiene que ir ahora al despacho del profesor Dumbledore. Y señor Potter tiene otra visita. Cuando Lyra se encaminaba para la salida de la enfermería Hagrid entraba, la saludo muy alegre. Lyra camino entre pasillos y pasillos sin deternerse hasta llegar frente a esa rara gargola que estaba bastante acostumbrada a ver. -Caramelos de limón -dijo la castaña esperando que la contraseña no hubiera cambiado.  Se sintió con toda la suerte del mundo cuando la gargola empezó a moverse dejando una escalera de piedra. Subió las escaleras, al final caminó un poco hasta llegar a la enorme puerta, alzo la mano y toco haciendo el sonido clavé que siempre hacia cuando la mandaban con el director. La puerta no tardó en abrirse y caminó al interior del despacho. Habia estado muchas veces ahi pero nunca dejó de sorprenderle el lugar, era algo alucinante. Era una sala circular y grande. Las paredes estaban cubiertas de retratos de primeros directores, hombres y mujeres, que dormitaban encerrados en los marcos.  El profesor Dumbledore se encontraba sentado detrás del escritorio y frente de el habia un hombre sentado dandole la espada a la chica. Podria ser cualquier espalda pero no para ella, era su abuelo, lo conocía perfectamente.  -¡Abuelo! -dijo tirándose prácticamente encima de Newt para abrazarlo- ¿Para que viniste? -preguntó pero no lo dejo responder- ¡Ah, ya se! ¡Estoy bien! No paso nada con el veneno... bueno si pero...-una voz la interrumpió.  -Señorita Scamander tome asiento por favor -dijo Dumbledore- ¿Un caramelo de limón?  -¡Si! En la enfermería había muchas golosinas pero nada como sus caramelos de limón. -Por eso son mis favoritos -dijo Dumbledore regalandole una sonrisa- Bien... Tu abuelo, Newt esta aqui porque vino a verte pero también tenemos algo de lo que hablar. -Abuelo te juro que yo no fui... bueno si pero no...-dijo Lyra mirando a Newt, después posó su mirada en el director- ... no ibamos a hablar de eso ¿no? -Dime Lyra ¿alguna vez has escuchado la palabra náyade? -Si... no hace mucho en realidad Firenze la nombre la noche del castigó en el bosque prohibido.  -¿Que dijo específicamente, Lyra? -preguntó Newt. -No me acuerdo bien -dijo haciendo una mueca- creo que habia dicho que yo era una náyade. -Comprendo -hablo Dumbledore- ¿sabes lo que es una náyade, Lyra? -No en realidad, lo iba a buscar en la biblioteca pero me aburrí en medio de la búsqueda. -Lyra te vamos a contar algo y no quiero que lo tomes en forma de broma -habló Newt serio, en sus once años Lyra habia visto esa cara muy pocas veces, su abuelo siempre sonreía. -Bueno... -Las náyades según una mitologia son las ninfas de los cuerpos de agua dulce, y encarnaban la divinidad del curso de agua que habitaban, de la misma forma que los oceánidas eran las personificaciones divinas de los ríos. -Esperen -hablo Lyra que no entendía nada- ¿Soy una ninfa? -su abuelo asintió- ¿Pero como? No vivo en el agua. -A eso iba querida, no eres una náyade en toda su plenitud. En toda tu descendencia por parte de los Scamander, un joven de tu misma sangre quedo completamente enamorado de la belleza de una náyade, no preguntes como pero el joven Scamander con la náyade tuvieron un hijo, por eso en la sangre Scamander corre una parte náyade. Las náyades son solamente mujeres. -En todos estos años -hablo Newt- nunca, a ninguna de las mujeres Scamander se le había despertado el lado náyade, pero Lyra, ahora se despertó y eres la primera. -¡Wow! -fue lo unico que pudo decir Lyra, eso era algo nuevo para ella- pero... ¿como saben que soy una náyade? -Cuando eras más pequeña hacías todo tipo de formas con el agua, tu abuela y yo te deciamos que eran cosas que todos podiamos hacer, por eso lo dejaste pasar y después no lo hiciste más -habló Newt. -¡Eso es genial! ¿puedo invocar el agua y hacer lo que quiera con ella? -Exacto Lyra. -¿Y como se hace eso? ¿Puedo inundar la sala común de Slytherin?  -Tu abuelo y yo estamos de acuerdo en que yo te ayude a manejar y contralar a tu gusto el agua -habló Dumbledore sin prestar atención a la ultima pregunta que habia hecho. -Por mi esta bien. -El nuevo ciclo escolar que viene vamos a acordar los días y el horario para tus nuevas clases particulares. ↺  NIX Y HARRY bajaron a la fiesta de fin de curso de aquella noche. Cuando llegaron, el Gran Comedor ya estaba lleno. Estaba decorado con los colores de Slytherin, verde y plata, para celebrar el triunfo de aquella casa al ganar la copa durante siete años seguidos. Un gran estandarte, que cubría la pared detrás de la Mesa Alta, mostraba la serpiente de Slytherin. Lyra ahogó un grito y fingió llorar por lo que Harry se rio y paso su brazo por los hombros de su amiga. Cuando entraron se produjo un súbito murmullo y todos comenzaron a hablar al mismo tiempo. Se deslizaron en una silla, entre Ron y Hermione, en la mesa de Gryffindor. Dumbledore llegó unos momentos después. Las conversaciones cesaron.  -¡Otro año se va! -dijo alegremente Dumbledore- Y voy a fastidiarlos con la charla de un viejo, antes de que puedan empezar con los deliciosos manjares. ¡Qué año hemos tenido! Esperamos que sus cabezas estén un  poquito más llenas que cuando llegaron.. Ahora tienen todo el verano para dejarlas bonitas y vacías antes de que comience el próximo año... Bien, tengo entendido que hay que entregar la copa de la casa y los puntos ganados son: en cuarto lugar, Gryffindor, con doscientos sesenta y dos puntos; en tercer lugar,Hufflepuff, con trescientos cincuenta y dos; Ravenclaw tiene cuatrocientos  veintiséis, y Slytherin, cuatrocientos setenta y dos.  Una tormenta de vivas y aplausos estalló en la mesa de Slytherin. Harry pudo ver a Draco Malfoy golpeando la mesa con su copa. Era una visión repugnante.  Lyra dejo caer su cabeza en el hombro de Harry y este busco su mano por debajo de la mesa, en busca de reconfortarce. -Sí, sí, bien hecho, Slytherin -dijo Dumbledore- Sin embargo, los acontecimientos recientes deben ser tenidos en cuenta.  Todos se quedaron inmóviles. Las sonrisas de los Slytherin se apagaron un poco.  -Así que -dijo Dumbledore- tengo algunos puntos de última hora para agregar. Dejanme ver. Sí... Primero, para el señor Ronald Weasley... Ron se puso tan colorado que parecía un rábano con insolación-... por ser el mejor jugador de ajedrez que Hogwarts haya visto en muchos años, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.  Las hurras de Gryffindor llegaron hasta el techo encantado, y las estrellas parecieron estremecerse. Se oyó que Percy le decía a los otros prefectos: «Es mi hermano, ¿saben? ¡Mi hermano menor! ¡Consiguió pasar en el juego de ajedrez gigante de McGonagall!».  Por fin se hizo el silencio otra vez.  -Segundo... a la señorita Hermione Granger... por el uso de la fría lógica al enfrentarse con el fuego, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.  Hermione enterró la cara entre los brazos. Lyra tuvo la casi seguridad de que estaba llorando por lo que la abrazó.  -Tercero...a la señorita Lyra Scamander por nunca abandonar a un amigo y sacrificar lo que fuera por ellos premio a la casa de Gryffindor con cincuenta puntos -muchos victorearon y Lyra les regalo una sonrisa. -Cuarto...al señor Harry Potter... -continuó Dumbledore. La sala estaba mortalmente silenciosa-... por todo su temple y sobresaliente valor, premio a la casa Gryffindor con sesenta puntos.  El estrépito fue total. Lyra se tiro sobre Harry para abrazarlo. Se dieron cuenta de que Gryffindor tenía los mismos puntos que Slytherin, cuatrocientos setenta y dos. Si Dumbledore le hubiera dado un punto más a Harry... Pero así no llegaban a ganar.  Dumbledore levantó el brazo. La sala fue recuperando la calma.  -Hay muchos tipos de valentía -dijo sonriendo Dumbledore- Hay que tener un gran coraje para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos. Por lo tanto, premio con diez puntos al señor Neville Longbottom.  Alguien que hubiera estado en la puerta del Gran Comedor habría creído que se había producido una explosión, tan fuertes eran los gritos que salieron de la mesa de Gryffindor. Harry, Ron, Hermione y Nix se pusieron de pie y vitorearon a Neville, que, blanco de la impresión, desapareció bajo la gente que lo abrazaba. Nunca había ganado más de un punto para Gryffindor. Harry, sin dejar de vitorear, dio un codazo a Nix y señaló a Malfoy, que no podía haber estado más atónito y horrorizado si le hubieran echado el maleficio de la Inmovilidad Total.  -¡Merlín! Que mal que no tenemos una cámara James -rio Lyra. -Lo que significa -gritó Dumbledore sobre la salva de aplausos, porque Ravenclaw y Hufflepuff estaban celebrando la derrota de Slytherin- que hay que hacer un cambio en la decoración.  Dio una palmada. En un instante, los adornos verdes se volvieron escarlata; los de plata, dorados, y la gran serpiente se desvaneció para dar paso al león de Gryffindor. Snape estrechaba la mano de la profesora  McGonagall, con una horrible sonrisa forzada en su cara.  ↺  LOS RESULTADOS DE LOS EXÁMENES LLEGARON. Harry y Ron pasaron con buenas notas. Hermione, por supuesto, fue la mejor del año y Lyra la siguió. Hasta Neville pasó a duras penas, pues sus buenas notas en Herbología compensaron los desastres en Pociones. Y de pronto, sus armarios se vaciaron, sus equipajes estuvieron listos. Todos los alumnos recibieron notas en las que los prevenían para que no utilizaran la magia durante las vacaciones («Siempre espero que se olviden de darnos esas notas», dijo con tristeza Fred Weasley). Hagrid estaba allí para llevarlos en los botes que cruzaban el lago. Subieron al expreso de Hogwarts, donde Lyra les conto todo el misterio que escondia su sangre Ron y Harry se sorprendieron pero lo tomaron como algo genial mientras que Hermione le dijo que tenia ese tipo de don para el bien y que tenia aprender a controlarlo.  Comieron las grageas de todos los sabores, pasaron a toda velocidad por las ciudades de los muggles, se quitaron la ropa de magos y se pusieron camisas y abrigos... Y bajaron en el andén nueve y tres cuartos de la estación King Cross.  Tardaron un poco en salir del andén. Un viejo y enjuto guarda estaba al otro lado de la taquilla, dejándolos pasar de dos en dos o de tres en tres, para que no llamaran la atención saliendo de golpe de una pared sólida, pues alarmarían a los muggles.  -Tienen que venir y pasar el verano conmigo -dijo Ron- los tres. Les enviaré una lechuza.  -Gracias -dijo Harry- Voy a necesitar alguna perspectiva agradable.  La gente los empujaba mientras se movían hacia la estación, volviendo al mundo muggle. Algunos le decían.  -¡Adiós, Harry!  -¡Nos vemos, Potter!  -Sigues siendo famoso -dijo Ron, con sonrisa burlona.  -¡Ron! Soy amiga de alguien famoso -se burlo Lyra mientras pasaba un brazo por los hombros de Harry. -No allí adonde voy, eso se los aseguro -respondió Harry. Harry, Ron, Hermione y Nix pasaron juntos a la estación.  -¡Allí está él, mamá, allí está, míralo!  Era Ginny Weasley, la hermanita de Ron, pero no señalaba a su hermano.  -¡Harry Potter! -chilló- ¡Mira, mamá! Puedo ver... -Tranquila, Ginny. Es de mala educación señalar con el dedo.  -Una nueva admiradora -le susurro en el oído Lyra a Harry por lo que el ultimo se estremeció.  La señora Weasley les sonrió.  -¿Un año movido? -les preguntó.  -Mucho -dijo Harry- Muchas gracias por el jersey y el pastel, señora Weasley  -Oh, no fue nada. -¿Ya estás listo? -era tío de Harry. -¡Usted debe de ser de la familia de Harry! -dijo la señora Weasley  -Por decirlo así -dijo- Date prisa, muchacho, no tenemos todo el día -dio la vuelta para ir hacia la puerta.  Harry esperó para despedirse de Ron, Hermione y Nix. -Nos veremos durante el verano, entonces.  -Espero que... que tengas unas buenas vacaciones -dijo Hermione, mirando insegura al tío de Harry, impresionada de que alguien pudiera ser tan desagradable.  -Oh, lo serán -dijo Harry, y sus amigos vieron, con sorpresa, la sonrisa burlona que se extendía por su cara- Ellos no saben que no nos permiten utilizar magia en casa. Voy a divertirme mucho este verano con Dudley... Lyra abrazó a Harry con todas sus fuerzas, si que lo iba a extrañar. Cuando Harry se fue se despidió de todos los Weasley y de Hermione. Se fue a buscar a sus abuelos pero chocó con alguien. -¡Perdón! -dijo Lyra sin prestar mucha atención mientras se levantaba, pero se dio cuenta de algo y lo miro- ¡Ey! Yo no te tengo que pedir perdon, me tiraste al suelo y ni me ayudaste a levantarme. Era un chico mucho más grande que ella, con pelo castaño y ojos grises como ella. Podrian ser hermanos sin ningún problema. -Yo... en serio lo lamento, no era mi intención tirarte... y -se paso una mano por el pelo- te iba a ayudar a levantarte pero te paraste demasiado rápido.  -Si bueno, ya esta, te perdono -dijo Lyra regalandole una sonrisa.  -Soy Cedric. -Lyra -se presentó pero sus ojos vieron a su abuela- Un gusto Cedric, pero me tengo que ir -sin dejar que se despidiera se fue corriendo hacia donde estaba su abuela. -¡Abuela! ¡Te extañe muchísimo! 
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