Walter nunca antes había besado a Nicole, excepto por el seco pico que le dio frente a todos el día de su matrimonio, fuera de eso, él realmente nunca había tocado sus labios. Claro, ellos habían llegado hasta la intimidad para buscar un heredero que era deseado y exigido por los padres de ambas familias, pero cuando Walter se proponía en esa tarea, antes de ir a ver a su esposa, él consumía licor para sobrepasar ese incómodo momento con más ligereza. Él llegaba, se subía sobre su esposa y cumplía como todo un hombre, pero jamás llegó a darle un beso, ni un roce de labios, ni una caricia propiciadora, nada. Pero ahora, que por primera vez Walter besaba a Nicole y la besaba con ese desespero, con esa ansiedad, con tanto deseo acumulado, él sintió como si se hubiera derretido por dentro,

