Juliana cambió por completo, no solo su rostro, sino también su postura, su tono de voz, ¡todo!, ya no estaba la chica linda y amigable, era como si se hubiera transformado en otra y su aura era completamente intimidante. — ¡¿De qué hablas?!, ¡siempre te lo he dicho!, ¡no quiero más nada contigo, aléjate de mí! — Replicó Patrick. — ¡Y a Nicole no la metas en esto, ni te atrevas a insultarla! — ¡Tú la metiste en esto cuando la trajiste aquí, Patrick, y nunca, nunca antes de esa mujer, me habías hablado de esa manera!, ¡nunca me habías amenazado y tampoco habías sido tan cruel conmigo! — Contestó Juliana con los puños apretados. Eran gritos estruendosos, que salían desde lo más profundo de su garganta, como si hubiera perdido el control y estuviera poseída, de esos gritos que hacen perder

