Walter tenía mucho trabajo, sí, ya había vendido la empresa que le dejó su padre, el patrimonio que había heredado ya no le pertenecía, pero todavía le quedaban documentos por arreglar, operaciones por concluir y en general, él debía dejar todo en orden para entregar la empresa. Luego, Walter ya buscaría dónde o en qué invertir el dinero ganado por la venta de la empresa. Mientras que, su prometida, Tabitha seguía preparando una boda por todo lo alto. Y justamente, unos días antes de que se hiciera la entrega de la empresa, Walter recibió una noticia que había estado esperando. — Señor Gibson, ya tengo la información que me pidió… — Un periodista e investigador cercano a la familia, llegó a la oficina de Walter. — ¡Que bien!, estaba comenzando a creer que no encontrarías nada… — Walter

