BASTIAN Cuando regresé al comedor, la primera cosa que noté fue la silla vacía. La servilleta de Brianna hecha bola sobre la mesa, el vino apenas lo había en su copa, como si hubiera desaparecido de repente, como si todo lo que había pasado unos minutos antes hubiera sido solo una escena que alguien decidió cortar sin aviso, pero Brianna no estaba. El silencio en el comedor se sentía extraño, pesado. Mis papás seguían sentados como si nada hubiera pasado. Mi mamá con su postura impecable, mi papá con la expresión tranquila que siempre adoptaba cuando piensa que tiene el control de la situación. — ¿Dónde está Brianna? —Exigí saber. Mi mamá levantó la mirada hacia mí con una calma que me irritó de inmediato. — Tu esposa decidió marcharse. Mi papá soltó una pequeña risa seca, como si aq

