Mientras vuelvo al Barrio Francés, no dejo de pensar en el día de perros que he tenido en todos los aspectos. Brett. El ataque de nervios de Amira. Que me atacara y me provocara un impulso que yo no había tenido en toda la vida. «La he besado.» Nunca he besado a una mujer, de la misma manera que nunca había follado sin condón. Jamás. Amira Kilgore es la excepción. Me cabrea saber que Brett Hyde nunca fue la barrera que yo creía que era y que dejara que se interpusiera en mi camino de todas formas. Ya estaba casado. ¿Cómo coño no descubrió mi gente el certificado de matrimonio? Mi investigador privado tendrá que explicar unas cuantas cosillas. Sigo meneando la cabeza por lo imbécil y c*****o que era Brett Hyde. Si fuera un pelín menos idiota de lo que yo pensaba, se habría asegurado de

