Jeremy miraba la ciudad por el enorme ventanal que adornaba su oficina. Pensaba en un futuro caótico donde él tenía el mando de la empresa. Cuántas personas se irían y con quiénes haría tratos. Cuántas empresas compraría y con cuántas se asociaría. Jeremy: El puto amo. —dio la vuelta y lanzó un dardo que tenía en la mano pero en ese mismo segundo la puerta se abrió y dió paso a la rubia, quien miraba aterrada el dardo que le había rozado el cabello, Jeremy se asustó también pero mantuvo la calma. Jeremy: Lo siento Sammi. —Sammi camina molesta y deja los papeles sobre el escritorio, arrastra la silla y toma asiento frente a él. Sammi: Ahí está toda la información sobre el lanzamiento del proyecto. Jeremy: ¿Ya te confirmaron los modelos del comercial? —toma las hojas. Sammi: Sí. Ch

