La fecha de la boda se acercaba rápidamente, y Valeria dedicaba todo su tiempo libre a ayudar a Davina con los preparativos. Aunque la boda no sería un evento extravagante, ambas hermanas querían que fuera perfecta, un día inolvidable que reflejara el amor que Davina estaba a punto de sellar. Una tarde decidieron hacer algo especial para celebrar la despedida de soltera de Davina. Valeria la llevó de compras, planeando un día lleno de sorpresas. —Primero —dijo Valeria con una sonrisa traviesa—, vamos a buscar algo esencial para tu luna de miel. Davina la miró, desconcertada, hasta que se dio cuenta de que estaban frente a una boutique de lencería. —¡Valeria! —exclamó, sintiendo el calor subir a sus mejillas. —Vamos, hermana. Esto es algo que toda mujer casada necesita, ¡y más en s

