En los altos jardines del Palacio de las Estrellas, las flores lunares brillan aluzando la noche eterna que sufren las montañas Oscuras, no es un castigo para todos los que ahí habitan, pues saben y conocen por qué están ahí, cuidando del Palacio Lunar, a la espera de los Reyes de Luz. Pero faltan años para que eso suceda. Pocos años. Los monjes que cuidan del Palacio fueron escogidos con precisión por los siete Dioses, cado uno puso a un Monje para que así hubiera igualdad en sus poderes y defensas. —Hace una hora que está rendido—dice contenta la chica. Los monjes siguen a la chica mientras está sonriendo y diciendo que al fin los Dioses unieron a los reyes; cada uno de los monjes tiene pensamientos y dudas diferentes, sobre la unión de los reyes. Cada monje viste una túnica de dife

