**RITA** Camila parpadeó como si hubiera recibido una bofetada invisible, pero no retrocedió ni un milímetro. Me gusta eso. Las que no retroceden ante el primer disparo suelen ser las más peligrosas… o las más útiles cuando las conviertes en aliadas. —Espero que disfrutes la noche —dijo, volviendo su atención a Sergio como si yo fuera una sombra que había decidido ignorar—. Y tú, Sergio… espero que no desaparezcas tan rápido como la última vez. Me encantaría mostrarte el modelo que lleva mi nombre. Es… especial. —¿Un auto lleva tu nombre? —indagué asombrada. —Exacto… Sergio se sonrió, nervioso y completamente perdido en su juego. Yo no. Yo estaba afilando cuchillos mentales. Camila se alejó con un movimiento fluido como el mercurio, dejando tras de sí un perfume caro que olía a ros

