**RITA** Al llegar a casa, me sentí abrumada por el caos que reinaba en su interior. El padre de Sergio y yo estaban en un estado crítico; su enfermedad había empeorado significativamente desde que nos habíamos ido del circuito de carreras. La tensión en el aire era palpable. —¿Qué ha pasado? —pregunté a Sergio, mientras él me miraba con una expresión seria y preocupada. Sergio se detuvo por un momento antes de responder: —Papá está empeorando. El tratamiento no está funcionando como debería. La doctora dice que necesitamos encontrar una solución urgente para evitar que empeore más. Me sentí un poco mal al ver la preocupación en los ojos de Sergio. Sabía que él siempre había sido muy protector con nuestro padre, y en este momento lo estaba poniendo a prueba. —Voy a hablar con el m

