Capitulo XXXVI Cloe Mis ojos se encuentran cubiertos por una tela sucia que me hace estornudar, es ilógico que me tengan así porque se quien fue mi secuestrador. También estoy amarrada de manos y pies, el llanto del bebé me parte el alma, ella necesita cuidados y estos inconscientes ni tratan de calmarla. No sé cuánto tiempo ha pasado, solo sé que no soportaré un segundo más así. Como puedo, moviendo mi nariz y los ojos, bajo un poco la tela y con asco la halo con la boca. La luz me ciega por unos instantes, aunque era una lámpara, porque afuera estaba oscuro. Escupo el sabor amargo de la tela, frente a mí solo está la bebe, Matías y el otro hombre no se veían por ningún lado. Me levanto con la poca fuerza que me queda, me caigo fallando en el intento, por lo que decido arrastrarme has

