Abril En el congelador había mucha comida, como para un regimiento entero; Joseph se puso a calentar algunos platos: arroz, carne, pollo, ensaladas congeladas. Ray tenía sus ojos fijos en mí, yo sostuve su mirada un rato, pero luego la aparté, me ponía nerviosa la forma en que me miraba, así es que me dispuse a ver a Joseph y lo que hacía, pero cuando siseó, me quedé sorprendida, no era la primera vez que oía ese sonido. ¿Se comunicarían así? Ray dejó de mirarme y llevó los cubiertos al comedor. Al llegar allí, Ray se sentó en la cabecera, yo a su derecha y Joseph a su izquierda, frente a mí. Estaba hambrienta y me lo devoré todo en un segundo. ―¿No tienen hambre? ―pregunté al percatarme de que, aunque tenían sus platos enfrente, no comían, solo probaban algo de vez en cuando.

