Abril La casa se llenó de gente de todos los tipos y clases, yo me sentía perdida, la verdad nunca me había gustado mucho la gente y verme rodeada de tantas personas, me confundía, pero cada uno vivía su mundo y cada uno era casi de un mundo distinto. Maribel llegó con gente de “su mundo”, gente de la tierra de los muertos, que se materializó para estar con nosotros en esta noche especial. Llegaron un día antes para conocernos y complementarnos. Los que fueron llegando de a poco, desde hacía más de una semana, fueron los “vivos”, gentes llegadas de diferentes partes del mundo, budistas, mahometanos, hindúes, chinos, africanos, indios mexicanos, peruanos y chilenos, brujos y hechiceros de todos los lugares, todos con algo en contra de mi “querida hermana”, que de querida no tenía na

