Después de un breve receso, para tomar algo, volvieron a las imágenes. Una mujer embarazada se miraba ante un gran espejo, no parecía feliz con su embarazo. Se golpeó el vientre, no quería ese fruto. Un hombre entró al cuarto, al que Max, Ray y Nick reconocieron como el padre de Sonya. ¡Esa mujer era la madre de Sonya! ―¿Cómo te sientes? ―preguntó con dulzura el hombre a su mujer, ajeno a los sentimientos de su esposa por ese hijo. ―No me siento bien, creo que llegará antes de tiempo y si es así… ―Descansa, entonces, acuéstate, sabes que el médico dijo que no debes hacer esfuerzos y debes estar acostada el mayor tiempo posible. ―Pero me siento inútil… ―No digas eso, cuidar de nuestro hijo es el trabajo más hermoso que puedas tener, no debes preocuparte por nada más que cuida

