Leo nos avisó que había encontrado a Abril a la orilla del acantilado, con gruñidos de llamada, nos pasamos la voz unos a otros para llegar a donde estaba ella. Llegamos al acantilado y la vimos, ella estaba a punto de lanzarse al vacío, iba corriendo y, aunque la detuvo la voz de Leo, cuando se volteó a mirarlo, tropezó, estaba demasiado cerca de la quebrada y cayó al despeñadero. Él se lanzó en picada detrás de ella. Yo solo esperaba que la alcanzara. Nos acercamos a la orilla y los vimos, él venía con ella en su lomo, al parecer estaba bien; sin embargo, antes de llegar con nosotros, Leo volvió a bajar, yo me asusté pensando que algo malo les había ocurrido, pero Nick nos dio la respuesta: “Abril no quiere verte”, dijo con frustración. Para mí fue un golpe; tenía razón al no querer

