Suspiré frustrada —Ya me tienes cansada con tus jueguitos. Por favor déjame sola. —Me siento solo Summer. —Entonces vienes donde la idiota de Summer y que ella te haga compañía mientras tú la humillas de todas las maneras posibles ¡Vete! — grité. Asintió y salió de mi cama. Cuando salió por la puerta, me puse a llorar. Creo que era más frustración que todo. No sé cómo permitía que me hiciera estas cosas. La mañana siguiente, ni le dirigí la palabra y tampoco desayuné con ellos. Ambos, eran tal para cual, y se merecían, en serio que sí. Bajé cuando ya la hora del desayuno había pasado. —Buenos días dormilona— dijo Nicholas sonriente. Cómo si todo estuviera bien. Detestaba cuando hacía estas cosas. No respondí y salí de la casa. Le pedí a Tom que me llevara a la oficina y asintió

