Lo empujé enojada — ¿Qué piensas, que puedes tenerme cuando te dé la gana y después humillarme como si yo no tuviese sentimientos, como si yo fuera un jodido hielo como tú? — grité. Él se quedó sorprendido por lo que yo acababa de decir. —No Summer, no pienso eso. Perdóname— dijo levantándose de la cama y yéndose como alma que lleva el diablo. Mi jodida parte buena apareció y se sintió tan culpable por haberlo tratado así. Es que me confundía tanto no saber qué demonios estaba pasando. Quise ir tras él, pero no lo hice porque no sabía qué me esperaba, él era tan raro que cualquier cosa podía pasar y sinceramente, yo no estaba lista para eso. Me quedé en mi habitación, acostada en mi cama, confundida hasta que me venció el sueño. Rose me despertó a las siete para que fuera al trabajo.

