Leandro. —Estoy muy contenta, no lo puedo creer— aún seguíamos acurrucados, sin dormir, con la felicidad que nos brotaba por los poros, con los dientes que no nos cabian en la boca, con el corazón latiéndonos a mil, con los nervios aún de punta. —Cuando lleguemos a Bahamas lo primero que haremos será ir al medico. Iremos a la mejor clínica y nos pondremos al tanto de todo— dije emocionado, pero sobre todo con ganas de llevar un embarazo saludable. —Que pasará con la clínica, con Richard y su madre y también con ese doctor. Aún no puedo creer que hayan seres humanos con tanta maldad en su corazón. — la escuché decir mientras desde ya yo acariciaba su vientre plano. —La clinica la voy a mandar cerrar y a ese doctor tengo ganas de demandarlo, creo que haré que le quiten su licencia. Es

