Ariadna. —Aún no lo puedo creer! Mi niña tiene novio!—papá exclamó muy contento abrazandome muy fuerte. Finalmente habíamos llegado a New York. El clima estaba un poco pesado, caia mucha nieve por lo que hacia mucho frio. Tuvimos que detenernos en la primera tienda de ropa para comprar abrigos lo suficientemente cubridores ya que los que habíamos empacado no nos calentaban ni un poquito. Estos días he estado muy emocionada, pues lo que más me gusta de la navidad es el tiempo que se pasa en familia, las anécdotas graciosas, los chocolates calientes, la entrega de los regalos, y las charlas que nos hacian compartir un poco de nuestra vida. Mamá insistió mucho para que nos quedaramos en su casa estos diez dias, y pues no tuvimos de otra que aceptar, aunque teniamos planes de quedarnos e

