Ariadna. Las lágrimas que derramó mi hombre de emoción me robaron el corazón. Me fue imposible no llorar junto con él mientras nos abrazabamos en medio de todo mundo. Nuestros familiares tenian gran algarabia que superaba cualquier emoción. —Tiene que ser una broma, tiene que ser mentira— la voz estropajosa de mi esposo al oido mientras me abrazaba con fuerza lo fue todo. Ni siquiera yo misma me creia lo que justo ahora sucedía. Yo no sabia absolutamente nada de embarazos, más que me esperaba un parto triple lo que desde ya me ponía a temblar. Espera... TRES NIÑOS y nosotros solo somos dos! Dios mio... —Si tiene que ser una broma— le sequé las lagrimas mientras yo luego hacia lo mismo tratando de no lucir tan sensible. —Por favor Lia, si esto es una broma, dilo ahora por favor

