—Por Dios, son demasiados hermosos. Sonrían a la cámara, atiendan a mamá... —Hoy, los trillizos cumplían su sexto mes de nacidos. Niños fuertes y saludables, que habían salido de una mujer idéntica a ellos. Bueno, a ella salieron. Leandra y Adriana habian nacido con el mismito pelo n***o azabache de su padre y con los ojos de su madre. Pero Lisandro, quien fue el primero en nacer sacó el castaño cabello de Ariadna y los ojos de su padre. Eran la combinación perfecta de ambos procreadores. Eran gorditos, rellenitos de amor, con unos buchones que daban ganas de comérselos a besos. Tragaban sin comparación, Ariadna decia que la tenian seca, ya que le daba el seno a los tres para mejor alimentación y obtención de nutrientes. Y claro, Leandro celoso, porque ahora esas mamas la disfrutaban
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