CAPÍTULO 9

1908 Palabras

El bullicio de mi café siempre ha sido mi música favorita. El siseo de la máquina de espresso, el tintineo de las cucharillas contra la porcelana y el murmullo constante de las conversaciones cruzadas son lo único que logra silenciar, aunque sea por unas horas, el caos que ahora es mi vida personal. Son pasadas las cuatro de la tarde de un jueves que se siente más como un viernes por la intensidad del movimiento. Los oficinistas de la zona han empezado a desembarcar en el local, buscando refugio en un capuchino o en una de mis cervezas artesanales antes de enfrentarse al tráfico infernal de Los Ángeles. Me siento animada. Ver el local lleno me recuerda porqué había cruzado el océano, por qué aguantaba el dolor de espalda y por qué no pensaba rendirme ante las amenazas de un director de ci

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR