17 UNA NOCHE SOLITARIA Dejan la cafetería y se paran en la acera, sin mucho que decir. “Frank’s no se manejará solo”, dice Lana. Él asiente. Ella le aprieta la mano y se va sin decir una palabra más. ¿No se ejecutará solo? Horvath no está tan seguro de eso. Esos viejos borrachos seguirán llegando, pase lo que pase, el camarero seguirá sirviendo y el cocinero seguirá revolviendo la basura. Una vez que pulsas el interruptor, todo sigue funcionando sin importar qué. Brazos y piernas moviéndose sin pensarlo. La conversación nunca cambia. Las personas son androides que no necesitan ojos, cerebro, corazones o sentimientos humanos pasados de moda. Como una historia de ciencia ficción. Él la ve marchar por la avenida, con la esperanza de que se dé la vuelta y sonríe, pero sabe que no lo h

