Punto de vista de Nicholas
Estaba sentado sobre mi escritorio con una pila de documentos frente a mí cuando escuché el sonido del teléfono, era la recepcionista de mi empresa informándome que una chica me estaba buscando
Desde hace días le había dado la orden de que sí en algún momento alguna chica, claramente con las descripciones que le di de Patricia, venía, rápidamente me lo hiciese saber
Y había llegado ese día, Patricia estaba aquí…
Durante los últimos días, no pude dejar de pensar en ella desde el día en que la conocí, hacía muchísimos años no pensaba tanto en una mujer como pensaba en ella.
Siempre fui de aquellos hombres que no necesitaban de mucha labia, con solo presentarme, ellas solitas se entregaban a mí, y estuve bien con eso, solo me conformaba con sexo casual, esas mujeres estaban en mi vida solo una noche y no volvía a verlas, como dije, eso estaba bien para mí
Pero, con Patricia ahora todo era diferente, desde que la vi no pude sacarla de mi mente y tampoco quería hacerlo
Unos golpes en la puerta me sacaron de mis pensamientos
—Adelante — Respondí en voz alta, de repente, la cabeza de mi asistente apareció detrás de la puerta
—Señor, la señorita Patricia Méndez está aquí
Y ella entró, mi Paty… quiero decir, todavía no es mía, pero lo será muy pronto
Llevaba un abrigo blanco que le quedaba bastante grande, su hermoso cabello estaba suelto, tenía puesta una falda que dejaba ver una de sus piernas… y que piernas…
—Hola — dijo ella tímidamente luego de que mi asistente saliera cerrando la puerta tras ella, me levanté y me acerque a Patricia
—Que bueno volver a verte, ¿Qué te trae por aquí? — pregunté mirando fijamente sus hermosos ojos
—Vine a devolverte la chaqueta de tu traje — me dijo extendiendo su mano, donde llevaba una bolsa y dentro de esta, mi chaqueta
Cuando ella extendió su mano, la manga de su abrigo se corrió hacia atrás, y en lugar de tomar la bolsa, subí un poco mas la manga de su abrigo para observar, aprete la mandíbula con rabia y la mire a los ojos, vi conmoción y miedo en ellos, tomé la bolsa y la tire a algún lugar de la oficina
—¿Ese hijo de puta te hizo esto? — le pregunté bastante enojado
—La verdad es que, no es asunto tuyo, no quiero que te involucres mas en esto — dijo bajando su mano y cubriéndola
Y por más que cubriera sus muñecas, no podría borrar esa imagen de mi cabeza, nunca había visto tales moretones antes
Punto de vista de Patricia
—Ya me metí en esto, Patricia… quiero ayudarte — dijo, logrando que se me pusiera la piel de gallina
—Realmente apreció su disposición por ayudarme, pero no quiero que Ramón lo lastime, no es una buena idea
—Deja de decir tonterías, sabes, me gustaría hablar más contigo, ¿Te gustaría que salgamos a almorzar? — pregunto tan de repente que tuve que contener mi respiración y asentí levemente
Nicholas y yo llegamos a un restaurante que estaba a dos calles de su oficina y nos sentamos junto a una gran ventaba
—Entonces… ¿De qué querías hablar? — pregunté
—La verdad es que, me gustaría conocerte un poco más, pero, antes que nada, quisiera que me respondieras algo, Ramón… ¿Quién es él para ti? Preguntó seriamente
—¿Cómo sabes que ese es su nombre? — pregunté con el ceño fruncido, pero no me respondió, así que hice otra pregunta — ¿Hiciste negocios con él o algo así?
—Hace tiempo, si — respondió a mi pregunta
—Ramón es mi jefe — le contesté
—Pues sí, creo que eso ya lo tengo claro, lo que quiero saber es si acaso ¿él es algo más para ti?
¿Pero qué? ¿De verdad él me está preguntando esto?
—No, Ramón solamente es mi jefe, no sé a donde quieres llegar, pero si crees que saldría con mi jefe, estas muy equivocado — digo un poco molesta, no me gusta que me interroguen, y sus preguntas están comenzando a irritarme cada vez más, cualquier mención que hace sobre Ramón me saca de quicio
—De acuerdo… entonces dime, ¿por qué te trató así? — preguntó, pero no respondí — Paty… solo quiero ayudarte, no es normal que un jefe trate a su mano derecha así
Wait… ¿Cómo carajos supo que yo era como la mano derecha de Ramón? Fruncí el ceño y quise preguntarle, pero en esas llegó el mesero
Espera, ¿cómo diablos supo que yo era su asistente? Fruncí el ceño y quise preguntar, pero el mesero salió de la nada y nos entregó el menú, ni siquiera mire al mesero, porque rápidamente tome el menú y comencé a leerlo, una vez que supe que era lo que quería, puse el menú sobre la mesa y mire a Nicholas
Él estaba concentrado en elegir un plato, era realmente guapo, encajaba perfectamente con el tipo de hombre poderoso, el dinero y la fama hicieron su trabajo, de repente, Nicholas levantó su rostro y me vio mirándolo, sonrió suavemente y yo sentí como se me comenzaba a calentar el rostro por la vergüenza
—¿Ya saben que van a pedir? — pregunto el mesero, quien se acerco nuevamente a nosotros
Esta vez lo miré, era un chico joven, bajo su nombre puesto en su camisa llevaba una insignia que decía “aprendiz”, su cabello era oscuro, tenía unos anteojos que lo hacían lucir guapo, su nariz era respingada y en sus labios había una sonrisa
Lo miré a los ojos y noté que me estaba mirando fijamente, Nicholas se aclaro la garganta, lo que llamó la atención de ambos
—Si, Paty, cielo, ¿Qué elegiste? — pregunto y yo lo mire curiosa, ¿me dijo cielo?
—Unos rabioles en salsa pesto, por favor — ordené, dirigiéndome amablemente al mesero
Por otro lado, Nicholas ordenó su comida de una manera muy despectiva y sentí un poco de rabia por como trato al chico, el cual se fue casi que temblando, aunque trato de no demostrarlo, aun así pude notarlo
—Podrías hacer un esfuerzo por ser amable, al menos con un simple gracias — le dije mirándolo con reproche
—Le hubiese agradecido si no hubiera estado mirando a alguien que solo yo puedo mirar — respondió con confianza
—Hasta donde yo sé, no soy propiedad de nadie, y él solo estaba haciendo su trabajo, además, ¿No leíste? Solo es un aprendiz, después de atenderte quedara super nervioso, la próxima vez se más amable