Mientras tanto, en la cabaña de Oregón, el agente policial se retira y Clarissa se queda muy preocupada por lo que le estaba pasando a su hermana menor. Por lo tanto, ella decide llamarla para saber su estado, ya que se había cumplido el tiempo estipulado para volver hacer las llamadas. Entonces, ella muy nerviosa marca al celular y enseguida su padre fue hasta el recibidor para atender la llamada, y al ver el numero desconocido, dedujo que era Clarissa. —Clarissa, ¿eres tú hija mía? —preguntó el señor George con el teléfono en la mano. La pelirroja muy desesperada desde el otro lado del teléfono le respondió: —¡Si padre soy yo! estoy muy bien, pero el agente policial me dijo que Sally había salido con el asesino. ¿Cómo está ella? A lo que el señor George le contestó: —Sally está

