+LEONARDO+ De un momento a otro, cuando pensé que me había alejado cuando ella me agarró de la mano y me pidió que la acompañara al despacho, entramos y todo, cuando llegamos, ella cerro la puerta y le puso seguro. —Te deseo, y te lo voy a demostrar… Sí porque quiero elegirte a ti —jadea. Después de esas palabras, la agarré por el cuello y la giré de un fuerte movimiento, empujándola contra la puerta. La miré a los ojos, está ansiosa, deseosa, ¡le gusta! Me acerqué a sus labios, le agarré el labio inferior y ella gimió. Sus manos colgaban libremente a lo largo de su cuerpo, y sus ojos se clavaban en los míos. —Aléjate un poco, voy a demostrarte lo que siento por ti —dice en un hilo de voz. Obedezco y por primera vez me convierto en el sumiso. Ella se acerca, trago grueso al verla, en

