Sofia Intentar descansar era en vano. ¿Quién podía hacerlo en una situación como esa? Mi interior me decía que debía confiar en que las cosas mejorarían, sin embargo, en mi cabeza todo resultaba incierto. Mi preocupación llegó a un nuevo nivel cuando la pantalla de mi celular sonó. Vislumbré otro número desconocido que sospeché venía del mismo remitente incógnito de hace rato. “Centro de ancianos Fonte Laurentina. Fernando planea interceptar a la madre de Benjamín y él ya lo sabe, va de camino a matarlo” Me puse de pie de la cama de un solo salto. No sabía las intensiones tras ese mensaje o si al menos era verdadero, pero mi desesperación al saber sobre el peligro inminente me carcomió el interior. No lo dudé y me alisté para salir. Iría a comprobarlo incluso si tenía que hacerlo

