Capítulo Veintiséis. Parte Uno. Abril admiraba la profesionalidad con la que a veces se comportaba Santino, si hacía unas pocas horas habían tenido sexo en esa misma oficina, sobre ese mismo escritorio y él como si nada, concentrado en su computador cómo si no hubiera pasado absolutamente nada. El silencio estaba incomodándola y el hecho de que él solo cruzara palabras sobre el caso con ella era algo que en cierto modo le disgustaba. - Uf. – refunfuña y Rivas deja de escribir para mirarla. - ¿qué sucede? – indaga con curiosidad. Ella le echa una mirada, pero no contesta. No importa que tenga veinticinco años, que sea una mujer adulta y que sea madura para algunos asuntos y otros no, pero cuando se trata de Santino Rivas todo es impredecible y esto es lo que la p

