Me encontraba en la oficina cuando de repente mi celular sonó. Vi que tenía cinco llamadas perdidas de Estela y la llamé. -Hola Estela, ¿qué pasó? -Mark, se me rompió la fuente. -¡¿Qué?! -Así como lo oyes, nuestro hijo ya va a nacer. -Llego enseguida. Le pedí a Mike que me cubriera y acelere a la casa. Encontré a Estela retorciéndose de dolor en el suelo y la ayudé a subir al auto. La llevé al hospital y la dejé con los doctores mientras que yo la esperaba afuera de la habitación. Estaba lleno de nervios, rogaba que el niño naciera bien y que no tuviera ningún problema. Me quedé esperando durante horas, mi madre llegó y se quedó a acompañarme. Finalmente el doctor me llamó y entré corriendo a la habitación. Vi a Estela sosteniendo a mi hijo y me acerque a la cama. Note que no te

