Mi padre regresaba de Europa y habíamos acordado pasar un rato en familia alejándonos de todo, era una vieja tradición que teníamos y siempre la cumplíamos. Era una gran oportunidad para escaparme de Estela por un rato y de ese estorbo al que llama primo. -Pero mi amor, no entiendo porque no puedo ir contigo. -Ya conoces a mi padre, le gusta que vaya solo la familia a este lugar, es sagrado para nosotros, ¿comprendes?, pero tal vez, cuando nos casemos quiera que vayas. -Es una lástima, quería que me llevaras a tu lugar especial. En un sitio alejado de la casa de campo de mis padres, tenía una pequeña cabaña donde guardaba toda clase de materiales eróticos. Tenía desde disfraces y juguetes hasta objetos de sadomasoquismo. Llevé a Estela una vez pero nunca los probé con ella aunque siem

