Amparo Era como un cuchillo cortándome el culo, no me imaginaba la dilatación que necesitaban aquellas dos pollas, pero ya tenía dentro de mí una, y la otra se había abierto camino… y poco a poco avanzaba en mi interior, mientras el dolor y un calor y mareo tremendo me invadían. Poco a poco empezaron a moverse las dos pollas, y la de Ramón penetraba más y más hasta que la tuve toda dentro de mí. Al darse cuenta los dos, empezaron un mete y saca alterno que demostraba que mi culo no era el primero en el que entraban esas dos pollas, sabían conjuntarse y yo empecé a olvidarme del dolor para concentrarme en el placer, un placer que hasta entonces no había tenido y que empezaba a volverme loca. Las dos mujeres se pusieron delante de mi cara y mientras Silvia me meaba, Carmen se estaba mastu

