Nunca en mi vida estuve tan confundida, por un lado, me había encantado ese beso de mi guapo Andrés, pero por otro, debía enfrentar a mi marido y hacerle saber que me puso en riesgo al tomarme esas fotos y el video, pero mis planes se fueron al suelo, Juan volvió a llegar borracho, pero ahora no quería intimidad con él, estaba furiosa por lo que hizo. -Ya vino tu macho, putita, así que prepara eso hoyitos porque te los voy a llenar de leche- No tenía caso enfrentarlo borracho, así que le seguí la corriente. -Sí, papi, tu perrita quiere v***a- Ven, dame una buena mamada y tómate conmigo unos buenos tragos, así te comportas como lo que eres: una rica putita. -Sí, mi rey, pero antes date un baño, no hueles rico- Huelo a macho, pero está bien, me voy a bañar. Yo aproveché para hacer mi maleta,

