Aitana: Fuertes golpes en la puerta llamaron mi atención y me puse en alerta, rápidamente quité a Ferro de entre mis piernas empujándolo. En mi recorrido hacía la puerta bajé el vestido y acomodé mi cabello para verme más presentable. Tome la perilla y volteé a verlo, hice la seña de silencio para que ni se moviera. El me regaló una siniestra sonrisa que me hizo estremecer pero lo ignore y abrí la puerta como si nada. —Aitana, tienes que ir al despacho de tu padre ahora mismo._ demandó mi madre sumamente sería, podía verse que había estado llorando lo cual me preocupo mucho. —¿Está... Está todo bien, mamá?_ pregunté asustada por su comportamiento tan extraño y serio. A lo mejor la servidumbre me había visto con Ferro y mi padre me regañaría... Aunque realmente es mucho teatro para s

