Demian camina hacia el comedor cuidadosamente para no tropezar con lo que Theo o los demás hayan dejado en el medio de la sala, cómo posiblemente las valijas. El cuarto esta iluminado únicamente por la luz de la luna, no es mucho más de las cinco o seis de la mañana, la casa esta en absoluto silencio, todos estan dormidos a excepción de él. Hace casi dos semanas que el sueño le huye, solo podía pensar en una cosa, ella. Su imagen, su cuerpo, su sonrisa y esos labios. Todo lo que tenga que ver con ella lo enloquece. —Mierda, me estas volviendo loco.— Cubre su cara con sus manos, suspira y piensa en ella. Se le llena la sangre en hervor, no aguanta las ganas de tenerla una vez más entre sus piernas... Y no hace muchas horas de que eso paso... Pero así es Adela para él, una adicció

