—¿Cómo te sentis?— Acaricia su vientre ya por demás abultado para lo que estan acostumbrados. —Cansada.— Sonríe acurrucandose más en su regazo. —Es normal hermosa, es por eso que no quería que trabajaras.— La regaña, acariciando su cabello. Ambos se encuentran recostados en el sillón de la sala principal con una película de fondo que ninguno de los dos ya le está dando importancia. —Sabes lo mucho que me gusta trabajar.— Sonríe. —Pero son tres en un solo cuerpo, nena.— La regaña atrayendola más para él. —Lo se.— Muerde su labio inferior. —Me gusta cuando me haces caso.— Besa su frente. —Te encanta tener el control de todo, eso es distinto.— Adela sonríe ruborizada. —En realidad quiero tenerte absolutamente para mí todo el tiempo.— Admite haciendo qué Adela se reincorpore y la sien

