La voz profunda y suave de Runner seguía rondando sus pensamientos. Había pasado su última noche en su villa con la extraña sensación de que nunca podría dejarlo. Por desgracia, al día siguiente tuvo que dejarlo antes del regreso de su madre. Cerró el libro que estaba empezando cuando entró en su habitación. Ella lo saludó con una sonrisa radiante. - Hola dulzura como estas ? Kyara le devolvió la sonrisa, pero ya no podía mirarla como solía hacerlo ahora que sabía su secreto. Sabía de la existencia de Runner... y parecía querer quedárselo para ella. ¿Debería sacar a relucir la verdad? - Cómo estuvo tu fin de semana ? Preguntó Kyara decidió esperar un poco antes de hablar con él. - Oh... no tan bien como esperaba, confesó ella, acercándose a sentarse en su cama.1 - Y tu ? - Este fin

