Kyara no gritó, como si su cuerpo se paralizara de repente. Su codificador parecía querer salir de su pecho. Presionó sus dedos contra el mostrador, su mirada fija en los afilados colmillos del hombre que desaparecieron repentinamente. Se enderezó lentamente, en una postura imperial sin apartar los ojos de ella. Era imposible, pensó, luchando por tragar. Era un mito, una leyenda, una imaginación... y sin embargo...8 - No tengo intención de lastimarte, articuló, soltando el plan de trabajo para finalmente salir libre.1 - Es imposible, repitió Kyara como si esta frase la ayudara a superar su miedo. - Y sin embargo lo es, replicó con voz seria; A veces el mundo nos lanza sorpresas y yo soy una de ellas.6 Por un momento creyó detectar diversión en su voz. Entonces Kyara se alejó de él, sin

