No parece malo Holda, incluso me prestó sus notas. - No me importa, replicó Holda acercándose a ella: quiero que te cuides Kyara. La creciente preocupación que ella podía leer en sus ojos no dejaba de intrigarlo. - ¿Por qué reaccionas así? Preguntó, poniendo su vaso de agua en el mostrador. - Porque es mi deber protegerte Kyara. - Sí y te estoy muy agradecido, pero parece que quieres protegerme de cualquier cosa. Holda le sonrió afectuosamente, descansando sus protectoras manos sobre sus hombros. - ¿Recuerdas cuando eras pequeño? ¿Cuándo tenías cuatro años cuando te caíste de la bicicleta?8 Alas Kyara apenas podía recordarlo. - Hace tres años cuando te convertiste oficialmente en mi hija adoptiva, me juré a mí mismo que todos estos años de lucha no serían en vano. Juré protegerte

