Por la noche, Elsa se había puesto el sublime vestido que él le había regalado, se dio la vuelta con una sonrisa. En el espejo lo vio apoyado contra la puerta ajustándose la corbata. - Me gusta verte tan feliz. Su voz era ronca como un susurro inaudible. Ella le dedicó una sonrisa que era demasiado tensa para su gusto. Delicadamente la besó en el cuello pero sus dedos se apretaron sobre sus hombros. Una señal de que estaba en perpetuo autocontrol. - No me hagas demorar demasiado ... Sus ojos se encontraron en el espejo antes de que él la dejara. Elsa inhaló mientras miraba su reflejo, su mano temblaba contra el mango del cepillo. Se llevó el cabello a la nuca y se detuvo en la punta de su cabello. Con los ojos redondos se acercó al espejo más cerca, sacando una exhalación horrori

