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1783 Palabras

Elsa dejó que sus ojos se posaran en el cuerpo del gigante y espantoso cian. Ella se tragó todas las palabras que estaba a punto de decir, con los puños apretados a lo largo de sus anchas caderas. La agarró del brazo sin ser brusco. - Sígueme ahora es el momento de refugiarse. Elsa apenas se mostró dócil y se resistió por un momento antes de que él apretara su agarre. Cuando dejó de resistirse, Elsa arrastró los pies fuera de la cabaña, al ver la costa, intentó en vano adivinar dónde estaba. El mar estaba en calma pero aún voluble, dejando que el agua se filtrara por la proa del barco. El cian saltó con facilidad sobre el pontón y cuando sus hombres partieron hacia el bosque, Elsa se quedó colgando de una cuerda en el bote incapaz de encontrar la fuerza para saltar. Habría recibido la

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