vii.

1624 Palabras
.:. CHAPTER SEVEN .:. ( I LOVE YOU DAD ) LYRA HABÍA DECIDIDO PONERSE el uniforme de Gryffindor en casa pero en vez de la tunica tenia puesto su campera de cuero. -¿Necesitas ayuda con algo? -preguntó Sirius apoyandose en el marco de la puerta- ¿Quieres que te ponga la corbata? -¿Sabes atar una corbata a la cabeza? -preguntó sonriendo. Sirius hizo una mueca, seguro recordando algo y se acerco a su hija para atarle la corbata a la cabeza. -Si tu madre viera esto, nos mataria -dijo cuando termino- ¿Vas a desayunar? -No tengo hambre ahora, quizas me compre algo en el carrito. -¿Quieres dinero? -Tengo. -Bien, bajemos antes de que Molly se vuela loca. -¿Quieren bajar ahora mismo, por favor? -gritó la señora Weasley. Lyra le puso la correa a Apolo mientras que Sirius tomaba la jaula de Zuwy. En la escaleras se encontraron con Harry. El retrato de la señora Black lanzaba unos furiosos aullidos, pero nadie se molestó en cerrar las cortinas; de todos modos, el ruido que había en el vestíbulo la habría despertado otra vez. -Lyra, Harry, ustedes vienes conmigo y con Tonks -gritó la señora Weasley- Dejen sus baules y sus lechuzas; Alastor se encargará del equipaje... ¡Oh, por favor, Sirius! ¡Dumbledore dijo que no! En el lugar donde antes estaba Sirius ahora habia un perro n***o que parecía un oso. -En serio... -dijo la señora Weasley con desesperación- ¡Está bien, pero allá te las compongas! Luego abrió la puerta de la calle de un fuerte tirón y salió a la débil luz del día otoñal. -¿Dónde está Tonks? -preguntó Harry. -Nos espera allí -contestó la señora Weasley con tono frío apartando la vista del perro n***o que caminaba junto a Apolo. Una anciana los saludó cuando llegaron a la esquina. Tenía el cabello gris muy rizado y llevaba un sombrero de color morado con forma de pastel de carne de cerdo. -¿Como esta mi prima favorita? -preguntó Tonks- Será mejor que nos demos prisa, ¿verdad, Molly? -Ya lo sé, ya lo sé -gimoteó ésta mientras daba pasos más largos- es que Ojoloco quería esperar a Sturgis... Si Arthur nos hubiera conseguido unos coches del Ministerio... Pero últimamente Fudge no le presta ni un tintero vacío... ¿Cómo se las ingenian los muggles para viajar sin hacer magia? En ese momento, el enorme perro n***o soltó un alegre ladrido y se puso a hacer cabriolas a su alrededor, corriendo detrás de las palomas y empujando a Apolo suavemente para invitarlo a jugar. Tardaron veinte minutos en llegar a King's Cross. Una vez dentro de la estación, se quedaron con disimulo junto a la barrera que había entre el andén número nueve y el número diez hasta que no hubo moros en la costa; entonces, uno a uno, se apoyaron en ella y la atravesaron fácilmente, apareciendo en el andén nueve y tres cuartos, donde el expreso de Hogwarts escupía vapor y hollín junto a un montón de alumnos que aguardaban con sus familias la hora de partir. -Voy a saludar a los abuelos -informo Lyra dandole a Harry la correa de Apolo. Sirius la habia querido seguir pero la señora Weasley lo miro de tal forma que el perro se quedo junto a Harry, viendo a la rubia desde lejos. -¡Abuelos! -grito tirandolos a ambos en un abrazo. -Cariño -saludo Tina- ¿Por que tienes la corbata en la cabeza? Newt sonrio. -Es clasico de ella -dijo Rolf haciendo asustar a la chica. -No te vi. ¿Cuando llegaste? -Recien -informo- Te extrañe en el verano. -Yo ni un poco. -¡Lyra! -la reto su abuela. -Era broma -se defendio- Me voy con los Weasley que quiero saludar a papá. -¿Sirius vino? -preguntó sorprendida Porpentina. -Es el perro que esta junto con Polito -sonrio- Los quiero y les voy a mandar cartas. Nos vemos en Hogwarts Rolf, ¡Saludos a Tony! Cuando la rubia se acerco a Harry, todos los demás ya habían llegado. -Cuidate -pidio Lupin abrazando a su ahijada- No te metas en problemas. -Solo si tu me mandas chocolates. -Trato. Los demás siguieron hablando pero Lyra se agachó para abrazar al enorme perro n***o. -Te amo, pá -le susurro- Fueron las mejores vacaciones. Ya no puedo esperar para las próximas vacaciones donde seguro tu nombre quede limpio. El perro n***o movio la cola felíz. -Voy a ver como me las arregló pero te voy a mandar cartas. Te amo, acuérdate. Entonces sonó un silbido de aviso; los alumnos que todavía estaban en el andén fueron apresuradamente hacia el tren. -Rápido, rápido -los apremió la señora Weasley- ¡Rápido, suban al tren! Cuando ellos subieron el tren se puso en marcha. Las figuras de Tonks, Lupin, Moody y el señor y la señora Weasley se encogieron con rapidez, pero el perro n***o corrió por el andén junto a la ventana, agitando la cola; la gente que había en el andén reía viéndolo perseguir el tren; entonces éste tomó una curva y Sirius desapareció. -No ha debido acompañarnos -comentó Hermione, preocupada. -Vamos, no seas así -dijo Ron- hacía meses que no veía la luz del sol, pobre hombre. -¡Hey! No llames a mi padre pobre hombre. -¿Vamos a buscar nuestro compartimento? -propuso Harry no queriendo que Lyra se ponga a pelear. Ron y Hermione se miraron. -Esto... -empezó a decir Ron. -Nosotros... Bueno, Ron y yo tenemos que ir al vagón de los prefectos -dijo Hermione. -Ser prefecto es una mierda -se quejo la rubia viendo como Ron y Hermione se iban. -Pueden sentarse con nosotras -dijo Ginny señalando a Merope. -Eh... yo pensaba sentarme con Theo -dijo la morocha rápidamente. Ginny le regalo una sonriss picara que Harry y Lyra no entendieron. Merope salio rumbo a los compartimentos de Slytherin. Mientras que los demás Gryffindor comenzaron a buscar uno. En el último vagón encontraron a Neville Longbottom. -¡Hola, Harry! ¡Hola, Nix! -los saludó- ¡Hola, Ginny! El tren va lleno... No encuentro asiento... -Pero ¿qué dices? -se extrañó Ginny, que se había colado por detrás de Neville para mirar en el compartimento que había tras él- En este compartimento hay sitio, sólo está Lunática Lovegood. Neville murmuró algo parecido a que no quería molestar a nadie. -No digas tonterías -soltó Ginny riendo- Es muy simpática -Y entonces abrió la puerta del compartimento y metió su baúl dentro. Lyra, Harry y Neville la siguieron- ¡Hola, Luna! -la saludó Ginny- ¿Te importa que nos quedemos aquí? La muchacha que había sentada junto a la ventana levantó la cabeza. Tenía el pelo rubio, sucio y desgreñado, largo hasta la cintura, cejas muy claras y unos ojos saltones que le daban un aire de sorpresa permanente. Lyra empujó suavemente a Harry para sentarse frente a la chica. -¿Tu eres amiga de Rolf, verdad? -preguntó. -Y tu eres Lyra Black -luego miro a Harry que justo paso un brazo por los hombros de la ojigris- Y tu Harry Potter. -Sí, ya lo sé -repuso el chico. Neville rió entre dientes y Luna dirigió sus claros ojos hacia él. -Y tú no sé quién eres. -No soy nadie -se apresuró a decir Neville. -Claro que sí -intervino Ginny- Neville Longbottom, Luna Lovegood. Luna va a mi curso, pero es una Ravenclaw. -«Una inteligencia sin límites es el mayor tesoro de los hombres» -recitó Luna con sonsonete. Lyra solto una risa comprendiendo porque le gustaba a su primo. -Me gusta como te queda la varita detrás de la oreja -informo la rubia. -Y a mi me gusta tu corbata en la cabeza -dijo Luna- Es muy original. -¿Saben qué me regalaron por mi cumpleaños? -preguntó de repente Neville. -¿Otra recordadora? -preguntó Harry. -No. Aunque no me vendría mal una, porque perdí la vieja hace mucho tiempo... No, miren... Tras hurgar un rato en su mochila, sacó una cosa que parecía un pequeño cactus gris en un tiesto, aunque estaba cubierto de forúnculos en lugar de espinas. -¿Una Mimbulus mimbletonia? -preguntó Lyra apoyando su cabeza en el hombro de Harry. -Si, es muy, muy rara -afirmó Neville, radiante- No sé si hay alguna en el invernadero de Hogwarts. Me muero de ganas de enseñársela a la profesora Sprout. Mi tío abuelo Algie me la trajo de Asiria. Voy a ver si puedo conseguir más ejemplares a partir de éste. -¿Hace... algo? -preguntó Harry y Lyra tuvo que esconder su carcajada. -¡Ya lo creo! ¡Un montón de cosas! -exclamó Neville- Tiene un mecanismo de defensa asombroso. Mira, sujétame a Trevor... Entonces puso el sapo en el regazo de Harry y sacó una pluma de su mochila. Los saltones ojos de Luna Lovegood volvieron a asomar por el borde de su revista para ver qué hacía Neville. Éste, con la lengua entre los dientes, colocó la Mimbulus mimbletonia a la altura de sus ojos, eligió un punto y le dio un pinchazo con la punta de su pluma. Inmediatamente empezó a salir líquido por todos los forúnculos de la planta, unos chorros densos y pegajosos de color verde oscuro. El líquido salpicó el techo y las ventanas. El líquido olía a estiércol seco. -Lo..., lo siento -dijo Neville- Todavía no lo había probado... No me imaginaba que pudiera ser tan... Pero no se preocupen, su jugo fétido no es venenoso -añadió, nervioso, al ver que Harry escupía un trago en el suelo. -Bueno, no importa -dijo Ginny- Miren, podemos librarnos de todo esto con facilidad -sacó su varita y exclamó- ¡Fregotego! Y el jugo fétido desapareció.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR