Se termino de poner la ropa bien antes de entrar a la sala de reuniones, se paro en las grandes puertas de madera y respiro hondo. Abrió las puertas lentamente viendo a su padre y a Jeremías sentados en la gran mesa central, revisaban pergaminos y finanzas, Jade respiro tranquila ahora viendo que su pequeño estaba a salvo, se acerco a el rápidamente y lo abrazo Hector la recogió feliz, era su madre, la quería sobre todo, los había echado de menos, este era su hogar. Jade toco sus brazos notando las vendas, se alarmo. -No es nada madre, estoy bien. - le sonrió a su madre. - ¿Cómo estas, como esta ella? - Jade no pudo evitar la pregunta, Hector hizo un gesto de disgusto, no quería hablar del tema pero tenia que afrontarlo. -Mama … He hecho cosas que no me perdonara, no se si me perdonareis

