Capítulo 4

1402 Palabras
Llegue a un cuarto un poco más grande de donde yo estaba. Y ahí estaba el, acostado en la cama, pero ahora no se veía tan pálido como antes, tenia una intravenosa pero no era suficiente, eso no curaría el dolor que seguramente sentía. Me acerque a el y pude verlo mejor, era un hombre muy guapo a simple vista, se veía tan varonil apesar de su estado de salud seguía estando muy guapo. El comenzo a entreabrir un poco sus ojos y pude ver esos hermosos ojos color verde, su mirada era tan penetrante, pero a la vez muy dulce. Sentía un linda sensación al mirarlo, sinceramente el por alguna extraña razón me transmitía paz. El me miró un poco y sonrió, pero com una sonrisa muy peculiar, como si el estuviera muy feliz de verme. Después de eso volvió a quedar inconsciente, ya que le había administrado un medicamento para el dolor y aparte por lo que había sucedido era claro que estaría inconsciente hasta en algunos días. Salí de la recámara y me dirigí a uno de los guardias para preguntarle sobre el otro joven. Realmente aun no sabía muy bien su nombre apesar de que los agentes me lo habían dicho no los recordaba muy bien que digamos. El me acompañó hasta un lugar que tenis una puerta alta y tenia tallada unas iniciales "NV". Toque la puerta para poder entrar. Y el al abrirla pude notar que estaba distinto, su cabello estaba alborotado y tenía una mirada perdida. -Quisiera hablar con usteded. -Claro, dígame doctora en qué puedo ayudarla. -Bueno primero que nada mi nombre es Catalina. Y segundo quisiera saber si ya pudo localizar a mi familia.-Su cara se notaba algo diferente cuando dije esto, sus ojos me miraron como con pena. En ese preciso momento me preocupe mucho ¿Acaso les había pasado algo? Estaba apunto de llorar cuando el se me acercó. -Claro Catalina ya localizamos a su familia y están a salvo. Los llevamos a una casa de seguridad y estarán ahí en el tiempo que solucionemos todo esto.-Senti un gran alivio al escuchar eso, pues mi familia era mi todo y sin ellos yo no podría vivir.-Por cierto mi nombre es Nikolay Volcov. -Muchas gracias Nikolay, de igual manera me gustaría hablar con ellos.-De nuevo tenia esa mirada de preocupación. -Eso...eso no es posible, como sabe nos buscan y pueden tener rastreadas cualquier línea y de ser así darian con su familia e inclusive con nosotros y por lo tanto estaríamos en peligro.-Aun que el estaba algo nervioso, tenia mucha razón, esas personas sabrían que yo estoy con ellos así que buscarían cualquier manera para dar con Nikolay y su hermano. -Esta bien, creo que tiene razon-Dije resignada-De igual manera le agradezco mucho y espero pueda solucionar rápido todo esto, yo deseo irme con mi familia. -No te preocupes Catalina, muy pronto todo esto se arreglará.-Comento mientras tomaba mis manos y me miraba fijamente con media sonrisa en su rostro, sus ojos me demostraban que podía confiar en el inclusive apesar de lo había sucedido. -Por cierto, para comentarle que su hermano está mejor, ya le administre el medicamento para calmar un poco el dolor, tambien revise sus heridas y todo se ve bien, apesar de que estuvo varias horas sin limpieza o chequeo alguno.- -Eso me parece excelente.- Quito sus manos de las mías pero sin quitar esa sonrisa de su rostro.-Catalina quiero agradecerte por todo, por ayudarme a sacar a mi hermano y se que no quieres estar aquí, pero quiero que entiendas que eso no lo hice solamente para que cuidaras a mi hermano, yo te debo casi mi vida por salvarlo y sabia que si te dejaba ahí, ellos sabrían que me ayudaste y te matarían- Me miró y noté preocupación por mi. -Lo entiendo Nikolay.-Realmente no lo había pensado de esa manera, si yo me hubiera quedado o el me mataría o simplemente ellos darían conmigo y si no la policía por ayudar a un delincuente.- Otra última cosa que quisiera decirte o más bien pedirte.-Me reí nerviosa- Como podrás ver tengo la misma ropa del hospital y quisiera darme un ducha y que me permitieras lavarla. -Claro Catalina, pero en la estadía aquí no me gustaría que tuviera siempre esa ropa. Pediré a alguien que haga algunas compras para ustedes. -Muchas gracias, bueno ahora si me permite me iré a duchar. -Adelante. -Me retiré de aquella oficina a la recámara donde me habían asignado. La verdad es que la casa era muy grande y tuve que recorrerla casi toda para llegar a mi habitacion y no niego que me perdí, pero por suerte en toda la casa había hombres armados y me indicaron por donde tenia que ir para llegar a ella. Al llegar a la habitación cerré con llave, me quería duchar y por más que Nikolay era muy amable no quitaba el hecho de ser un delincuente ni tampoco los hombres armados. Me dirigí al baño que había dentro de aquella habitación y era realmente grande, tenia una Tina blanca con las manijas doradas y una regadera de azulejos color negros, y puertas de cristal. Jamás había visto una tina tan hermosa como esta, bueno solamente en películas, así que me imaginé recostada en esa tina siendo Julia Roberts como en mujer Bonita. Abri la llave y puse algunas sales y jabones com espuma que habia en en baño, tenían un olor a coco y sinceramente quería hasta comermelos. Entre a la tina y comencé a relajarme, mi cuerpo estaba tan relajado, ya había olvidado si quiera la última vez que habría estado por lo menos diez minutos en la ducha, sinceramente mi trabajo era tan demandante que apenas tenia tiempo para algunas cosas esenciales. Cerre mis ojos para seguir relajándome y comencé a pensar en mi familia y como estarían. Seguramente estaban preocupados por mí y asustados. Comencé a quedarme dormida y entonces de pronto en mi sueño estaba afuera de la casa donde crecí esa casa era algo sencilla pero era la típica casa de los suburbios, era Blanca y tenía muchas flores, el el porche estaba mi madre parada con un hermoso vestido blanco, se veía tan feliz y relajada, sus arrugas que se le habían hecho con el tiempo parecía que habían desaparecido. Ella me hacía señas con las manos como diciéndome que entrara. Cuando llegue a ella ninguna de las dos habló pero me dio un abrazo el cual sentí tan real, al separarse de mi entramos a la casa en donde estaban mi padre y mis hermanos los tres sentados en el comedor junto con un gran banquete, todos parecían felices con mi llegada y se me havia tan extraño que todos vestían de blanco. Yo me senté en una silla al costado de mi padre el cual al igual que mi madre se veía tan joven y lleno de vida, no se veía ninguna cara de preocupación como solía tenerla por la falta de dinero en casa. -Catalina mi dulce niña, te hemos extrañado tanto-Decia mi padre mientras tocaba mi mejilla. -Hermana, este lugar es precioso, estamos muy bien aquí.- Era mi hermana menor Lucia, ella siempre fue hermosa, algo distinta en rasgos a mi pero la verdad era preciosa y esa vez se veía aún más. Su belleza deslumbraba la sala. -Si hermana, quisiéramos que estuvieras con nosotros pero aún no es tiempo para ti.-Ese era Michael, el siempre fue muy alegre y extrovertido, en cual quier lugar donde se parara se notaba su presencia. Aún así también se veía tan contento y tranquilo. Mi madre por su parte solamente nos miraba a todos con mucha felicidad. -Te amamos tanto mi dulce muñeca y sabemos que eres fuerte. Siempre estaremos a tu lado pase lo que pase.- Yo tenia tanta tranquilidad al estar ahí, los podía sentir cerca de mi y apesar que Nikolay me había dicho que estaba seguros no dejaba de preocuparme por ellos. Todos reíamos y me podía sentir como en casa de nuevo, mis padres eran felices y hermanos aún más por tenerme ahí. Definitivamente los extrañaba tanto y quería verlos, pero realmente sabia que los podría exponer. Tenia que esperar a que todo se arreglara para poder verlos, aún así tenia que buscar alguna forma de comunicarme con ellos, quería saber como estaba y que también no se preocuparan por mi.
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